Cuando una pareja de gays o lesbianas va a tener un/a hij@ debe plantearse seriamente una serie de cuestiones que en el parejas heterosexuales o familias homoparentales pueden pasar por alto: ¿Salgo del armario antes, durante, después, parcialmente o sencillamente no lo hago? creo que la respuesta está bastante clara: hay que salir antes y durante. Antes porque para normalizar el hecho homosexual, la familia así compuesta y la llegada al mundo de un nuevo miembro se debe tener muy claro quienes somos, qué lugar ocupamos en la sociedad (derecho, deberes) y el lugar que va a ocupar el/la niñ@ dentro de la misma para así poder darle nada más nacer el ambiente óptimo para el desarrollo de su Yo.
Durante también porque como madres tendremos que salir del armario cada vez que el niño empiece algun tipo de actividad (colegio, extraescolares, etc).
Y muchos dirán: ¿y qué más les da a ellos? es mi hij@ y no tengo que dar explicaciones de mi vida... error, si nosotr@s no las damos tendrán que hacerlo ell@s, si nosotr@s no salimos por miedo, ¿acaso creemos que les damos esa fuerza, seguridad y normalidad para hacerlo?
Lo primordial es dar ejemplo, no me vale la tan consabida creencia de: ya se lo imaginan, sólo lo sabe quien realmente me importa etc, porque eso en la mayoría de casos no es más que miedo, homofobia interiorizada por nosotr@s mismos y que nuestros pequeñ@s no tienen porqué padecer, amén de que el/la niñ@ también tiene su propia red social a la que "rendir cuentas" y explicar quién es y de dónde viene.
Digo todo esto ya no sólo como futura madre lesbiana sino como Educadora Social y Pedagoga acostumbrada a tratar con niños y familias. Yo he sido la primera que por miedo a lo que iban a decir y sobretodo al tratar con niños o adolescentes problemáticos he obviado el hecho de que era lesbiana. Miedo a las murmuraciones, a que es@s niñ@s pensaran que yo iba a intentar algo con ell@s, a la opinión de los padres, compañeros de trabajo.... no nos engañemos, en la mayoría de los casos cuando se enteran de que eres lesbianas dejas de ser la vecina del quinto, la chica rubia o la enfermera, pasas a ver a la vecina lesbiana, la rubia bollera y la enfermera tortillera(todo esto en los últimos tiempos con el apoyo y la aparente "no discriminación" por parte de quien lo dice porque "nos respeta", pero... la etiqueta ya está colgada).
Antes de abrir este blog y debido a esto mismo lo pensé bastante, el dar mi nombre, colgar fotos... ¿cómo afectaría a mi vida laboral, social? entonces caí en la cuenta de que debía hacerlo ya no por mí, sino porque mi hijo no merecía que le metiese en un armario. Y no es publicarlo a los cuatro vientos, es que la normaliazación, desde mi punto de vista, empieza en casa, con tu familia, vecinos, entorno laboral y en este caso entorno social del/la niñ@.
¿Por qué no crear un blog donde contar la maravillosa experiencia de ser madre como tantas y tantas parejas y mujeres heterosexuales que muestran orgullosas su barriguita si me apetece? ¿Acaso el hacerlo, yo siendo lesbiana, sería "provocar y airear" aspectos íntimos y dejaría de ser algo bonito?
Nos han metido en la cabeza algo así como que lo que no se ve no existe y que lo incómodo, aunque sí pueda suceder, si no se ve, si se tapa, mejor. Pues va a ser que no. Va a ser que no le puedo hacer eso a mi hijo, no puedo ser tan egoísta. Claro que tengo miedo al rechazo,pero o le abro camino a Víctor y soy consecuente con mi vida o él no podrá serlo nunca en la suya y no me lo perdonaría jamás.
No va a ser plato de buen gusto al apuntar al niño a baloncesto o ballet y decirle al monitor de turno que soy lesbiana, que Víctor tiene dos madres y que seguramente la otra madre vendrá a buscarlo después, que esa que viene no es su tia, es su otra madre etc una y otra vez hasta que sea mayor y ya no necesite mi respaldo en ese aspecto, pero yo he decidido qué familia tener y tengo que ser responsable de su bienestar por encima de todo.
Por suerte cada vez se nos ve más, hay colectivos, existen redes como internet que nos permiten interactuar entre nosotr@s, conocernos, compartir todas estas experiencias... vamos a aprovecharlas.
Me he nutrido de todos y cada uno de vuestros posts y comentarios, me he empapado de ellos y he perdido parte del miedo. Por ello os doy a todas las GRACIAS de corazón, creo que Víctor va a ser mucho más feliz con una madre consecuente con sus actos, sin angustias por el qué dirán porque sabe que no está solo en este barco.
Ahora le daré un besito a la pincha perros, que ronca a mi lado, acariciaré mi barriguita y me dormiré con una sonrisa en los labios: por fin soy quien quería ser y me muestro tal cual.
Un abrazo.



